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Crisis y Riesgos

Elon Musk y sus trucos para utilizar la comunicación en materia fiscal

LLYC
por
15 noviembre 2021

Hace unos días, el multimillonario fundador de Tesla, Elon Musk, vendió casi 5,4 millones de acciones de la compañía por valor de 5.000 millones de dólares tras lanzar una encuesta en su cuenta de Twitter.

Musk preguntó a sus seguidores si debería realizar dicha venta y, puesto que casi 60% de sus seguidores dijeron que sí, el empresario cumplió su palabra y lanzó al mercado el 10% de sus acciones.

Fuente: Twitter

El proceso de decisión es de por sí inusual, pero lo es más la razón por la que Musk dice haber llevado a cabo la venta: para pagar más impuestos.

“Últimamente se habla mucho de que las ganancias no realizadas son un medio de evasión de impuestos, así que propongo vender el 10% de mis acciones de Tesla”, así reza el tuit que publicó Musk en redes.

Y es que actualmente en Estados Unidos, como en otros países, la tributación sobre las acciones se produce cuando estas se venden y se genera una ganancia. A esto es a lo que se refiere Musk con “ganancias no realizadas”.

El quid de la cuestión es que el Presidente Joe Biden planea implementar una nueva tasa dirigida a los más ricos que pasaría a gravar el simple hecho de poseer acciones que se hayan revalorizado aunque no se hayan vendido.

Además, esta venta podría deberse a la necesidad de Musk de adquirir liquidez para pagar una factura fiscal de 13.000 millones de euros para ejecutar un paquete de acciones que recibió como compensación en 2012.

En realidad, algunas pistas apuntan a que el empresario empezó a vender acciones antes de lanzar la famosa encuesta. Es decir, que ya tenía pensado vender esas acciones y que lo más probable es que no lo haya hecho por un repentino impulso o para satisfacer a sus seguidores en Twitter.

Lo que verdaderamente importa es que Elon Musk se ha adelantado a la presión fiscal adicional que traerá la nueva regulación de Biden, metamorfoseando una necesidad de liquidez en una acción de comunicación excelente.

El empresario ya sabía que tarde o temprano tendría que vender esas acciones, pero aprovechó su plataforma mediática con la validación del 60% de sus seguidores para hacerlo de forma que beneficiara a su reputación fiscal como multimillonario que desea contribuir fiscalmente.

Elon Musk es el hombre más rico del mundo y uno de los empresarios más admirados, lo que le convierte en víctima frecuente de la demonización fiscal a la que son sometidos los ricos por el simple hecho de ganar dinero.

Por esta razón, Musk es consciente de la importancia que tiene una buena estrategia de comunicación que explique la contribución de su actividad en el ámbito laboral, el de la innovación y el bienestar general, de forma que pueda proteger su reputación ante la presión fiscal de los legisladores y el escrutinio de políticos y ciudadanos.

Algunas de las claves de su estrategia con este movimiento de venta incluyen:

  1. Anticiparse a nuevas regulaciones fiscales, sobre todo en el marco de la transformación digital, como es el caso de la nueva tasa que planea implementar Biden sobre activos virtuales.
  2. Liderar la conversación con los stakeholders, acudiendo directamente a Twitter, donde sabe que está la base de sus seguidores.
  3. Asegurarse una valoración social positiva. En este caso, a través de una encuesta que mide de forma cuantificable las actitudes del público con respecto a los movimientos fiscales del empresario.
  4. Plantear un ejercicio didáctico en el que se explique la actividad fiscal de forma lo suficientemente sencilla (para el usuario medio de Twitter) pero de forma lo suficientemente compleja como para que no sea cuestionada por un especialista técnico.

Lo importante, ya se trate de un multimillonario mediático o de una multinacional que está presente en muchos países, es que la estrategia de comunicación complemente la estrategia fiscal y la explique de forma didáctica y transparente.

Hay pocas fortunas y multinacionales en esta conversación, que resulta a la par compleja y controvertida, pero las grandes fortunas y empresas deben ser capaces de explicar cómo la actividad que generan es beneficiosa para el bienestar general, mediante una tarea comunicativa continua y consistente que además sea capaz de anticiparse y adaptarse a los cambios regulatorios y digitales.

 

[Editado en colaboración con Mª del Puerto de Lorenzo, Consultora Junior del área de Issues Legales ]

Si te interesa conocer los nuevos factores de riesgo que amenazan la reputación de las multinacionales en lo relativo a su actividad fiscal, te invitamos a descargar: “Fiscalidad y reputación: las multinacionales en el foco”.

ME INTERESA

Alba García
Directora del área de Litigios
Licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas y Máster en Comunicación Corporativa y Publicitaria, ambos por la Universidad Complutense de Madrid. Ha coordinado los másteres de la UCM “Comunicación de Instituciones Públicas y Políticas” y “Comunicación Corporativa y Publicitaria”.En LLYC ha trabajado durante los últimos años en multitud de proyectos de comunicación durante procesos judiciales y procesos de reestructuración. En este ámbito, la campaña desarrollada para la crisis reputacional del litigio de Vitaldent recibió un Stevie Award en 2017. Asimismo, ha desarrollado diversas funciones en proyectos de comunicación corporativa para clientes como Coca-Cola, Burger King, Mercadona, Atento o Faurecia.